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NOTRE DAME Y FRANCIA

La catedral incendiada y una nación que camina a perder su identidad

Viernes 10 de mayo de 2019

La Catedral de Nuestra Señora de París parecía un preludio del Cielo. Su trágico incendio ha impactado al mundo entero. ¿Habrá sido realmente un accidente? Sea cual sea la verdad, para una Francia que se descristianiza y despersonaliza, al tiempo que se llena de islamitas, su futuro como nación es incierto. Pedimos a Dios que se cumplan cuanto antes las palabras de San Pío X, y que la otrora llamada "hija primogénita de la Iglesia" surja renovada.

“Alegría del mundo entero”

Como comentó alguna vez el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, viendo la Basílica de San Pedro en el Vaticano se tiene la impresión de que el hombre hizo un esfuerzo titánico para elevarse hacia Dios. Pero al contemplar la Catedral de Nuestra Señora de París, nos parece que fue Dios mismo quien bajó graciosamente para acercarse a nosotros.

Órgano de Notre Dame con vista parcial del rosetón. Ver aquí la foto ampliada con detalles. Créditos: maverick2003.

Sus vitrales, sus naves, su atmósfera, su penumbra, sus arcos y columnas; cada parte de su arquitectura canta la Gloria Divina. Es como si Dios nos dijera: “amando esta iglesia, me conocerás y me amarás más. Este es un preludio del premio infinitamente más bello que te tengo preparado si me sigues”.

De este templo podríamos decir, evocando las Escrituras, que es “la dama sin arruga ni mancha”; la catedral “de una belleza perfecta, alegría del mundo entero”.

Fruto de un espíritu elevado hacia Dios

Expresión material del tiempo en que “la filosofía del Evangelio gobernaba los Estados” (León XIII), Notre Dame de París es la iglesia más visitada de Europa: más aún que San Pedro de Roma. Su encanto la convirtió en el símbolo por excelencia de la arquitectura gótica medieval, aquella cuyas líneas parecen conducirnos al Cielo.

Y es que la elevación del espíritu guiaba a quienes construían las iglesias, desde arquitectos a albañiles, pasando por una amplia gama de artistas y artesanos. Una famosa anécdota lo ilustra. Cuéntase que un escultor se empeñaba en tallar una imagen a la perfección. Preguntado si ocuparía un lugar principal, él respondió que estaría en una de las partes más altas. Inquirido si su esfuerzo no sería vano, pues allí nadie nunca las apreciaría, contestó: “Dios la verá”. Y eso le bastaba. Él deseaba usar sus mejores habilidades para dar gloria al Creador generoso que se las había otorgado. Hermoso relato, que el hombre infectado de materialismo y vulgaridad no consigue comprender; tanto es así que hay quien llame a ese tiempo “la Edad Oscura”.

Voz del “alma” de Francia

Aquella “filosofía del Evangelio” sirvió de matriz para forjar las culturas y modos de ser de regiones y naciones, sin igualarlos; más bien contribuyendo a desarrollar su rica diversidad.

El Cardenal Eugenio Pacelli —más tarde Papa Pío XII— lo tuvo muy en cuenta cuando pronunció dentro de ella estas palabras: “... aquí es el alma misma de Francia, el alma de la hija primogénita de la Iglesia la que habla ... cuya voz, que surge de un pasado catorce veces secular, que evoca la Gesta Dei per Francos ... suena en las horas críticas como un canto de noble y sano orgullo y de imperturbable esperanza. Voz de Clodoveo y de Clotilde, voz de Carlomagno, y sobre todo voz de San Luis ... ; voz también de los grandes doctores de la Universidad de París, de los maestros en la Fe y en la santidad [1].

El espectáculo dantesco de la Catedral en llamas. Foto: Geoffroy van der Hasselt / AFP.

El incendio: Tragedia para muchos, alegría para algunos

Por todo ello, el mundo contempló con sorpresa y dolor el incendio ocurrido en Notre Dame al inicio de la Semana Santa. Algunos fieles se reunieron espontáneamente a rezar pidiendo a Dios, por medio de la Santísima Patrona de la Catedral, que evite su destrucción total. Gracias a Ella, quien sin duda inspiró y animó a los valientes bomberos, se pudo controlar el fuego después de varias horas.

Merece especial mención el valor del sacerdote-bombero Jean-Marc Fournier, el cual guió el esfuerzo para salvar de las llamas muchas reliquias, entre ellas la Corona de Espinas de Nuestro Señor Jesucristo. El sacerdote, amante de la liturgia tradicional y el uso del latín, al retirar el copón del Sagrario, bendijo la Catedral en llamas con Jesús Eucarístico pidiéndole que preserve su templo de la ruina.

Transeúntes rezan viendo la tragedia

Junto a los múltiples lamentos que inundaron Internet, se vieron también algunas manifestaciones de complacencia anticatólica, por parte de “evangélicos”, musulmanes y ateos; estos últimos repitiendo la vieja frase llena de odio: “la única iglesia que ilumina es la que arde”. También —oh dolor— hallamos chocantes alegrías “progresistas”, como la del P. Nemo Castelli, exencargado de la pastoral juvenil jesuita en Chile, quien calificó el incendio de “profético”, pues para él Notre Dame “puede representar un tipo de Iglesia que tiene que terminar de quemarse y morir [2].

Silencio sobre los responsables

Todo indica que el fuego se inició en los andamiajes del trabajo de conservación que se realizaba en el techo. Las hipótesis oficiales señalan un corto circuito o negligencia en el consumo de cigarrillos. Pero se guarda silencio sobre la posible intencionalidad del incendio. ¿Por qué?

Al menos desde 2017, se viene dando una alarmante ola de profanaciones de iglesias en territorio galo [3]. En lo que va de 2019 se registran varios casos, siendo el más noticiado el incendio de San Sulpicio [4]. ¿Mera coincidencia?

Entre los trabajadores de la restauración del techo, donde se inició el fuego, ¿habría algún anticatólico? ¿Tal vez algún simpatizante de la yihad musulmana? ¿Se sabe algo de ello? Las autoridades callan. Quizás temen ser acusadas de discriminación. O suscitar una ola de indignación contra los adeptos de la que algunos llaman “religión de paz”.

Restaurarla... ¿o deformarla?

Felizmente llegaron grandes ofrecimientos de donaciones para la restauración del monumento religioso. Pero causa recelo el anuncio del presidente Macron de convocar un concurso para adaptar la flecha a las “técnicas y desafíos de nuestro tiempo”.

Tal preocupación es corroborada por las propuestas vertidas por reputados arquitectos, por ejemplo:
—una flecha de vidrio y acero que haga juego con la inexplicable pirámide del Louvre;
—una burbuja de vidrio que sería un gran “espacio laico (?) transparente”
—una hueca “flecha en negativo”, hacia dentro.

No. Notre Dame no puede convertirse en juguete de arquitectos estrambóticos ávidos de fama. Para evitarlo, la Sociedad Francesa para la Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad (TFP) está realizando una petición por Internet, la cual le invitamos a suscribir, apreciado lector (versión en español: https://www.fatima.pe/notredame).

La TFP francesa recoge firmas pidiendo al presidente Macron que Notre Dame sea restaurada tal cual era

"Notre Dame ha sido salvada, ¡no la destruyamos!", dice el pronunciamiento de la Asociación de Alumnos de Conservación del Patrimonio Cultural, cuyo elocuente título bien sintetiza su rechazo a que los caprichos contemporáneos deformen aquella joya del gótico [5].

Debilitamiento de la personalidad francesa

La destrucción parcial de Notre Dame evoca el deterioro de la matriz cultural católica francesa. Un libro reciente que está dando mucho que hablar, afirma que tal fenómeno está despersonalizando a aquella nación, convirtiéndola progresivamente en un conjunto de personas y grupos meramente unidos por el territorio [6]. Si a esto juntamos la disminución de clérigos activos que se mantienen fieles a la doctrina de la Iglesia, y el aumento de población musulmana, el futuro no es nada halagüeño [7].

Musulmanes rezan en París. La cantidad de islamitas, junto con la descristianización y despersonalización de Francia, prenuncian graves cambios. Foto: Reuters.

Apelo a las conciencias

Esperamos que el fuego de la Catedral, el cual ha sobresaltado a tantos corazones que se habían tornado indiferentes, les ayude a abrirse a la gracia y hacer reverdecer su identidad cristiana.

Por ello, hacemos nuestro el sublime apelo del Cardenal Pacelli:

Invitamos a apreciar los bellos detalles de la foto original aquí. Créditos: P e z i

¡ ... no dejéis marchitar los dones que Dios os ha dado adaptados a la misión que os ha confiado, ... no los profanéis al servicio de cualquier otro ideal inconsistente o menos noble ... ! ... contemplad un mundo que seguramente necesita de redención más que en otras épocas de la historia ... es la substancia misma del cristianismo ... lo que está en juego. Su restauración o su ruina es la meta de la lucha implacable que trastorna y sacude en su fundamento nuestro continente y con él todo el resto del mundo.

"... ¡Vigilad! Sí, son tantos quienes, como los Apóstoles en Getsemaní, en el mismo momento en el cual su Maestro estaba por ser arrestado, parecen quedarse dormidos en su ciega inconciencia, convencidos de que la amenaza que se cierne sobre el mundo no tiene relación con ellos, que no tienen ninguna responsabilidad, que no corren ningún riesgo en la crisis en la cual el universo se debate con angustia … " [8].

No solo Francia, también Europa

Como bien lo ha expresado el Conde de Bobadilla, estos males se extienden a Europa, que debe volver a la Casa Paterna:

Hoy, en Notre Dame no sólo arde la catedral de Francia, ... arde una Europa ... que ha ido renegando de sí misma en la medida que lo ha ido haciendo de nuestro Salvador, y que ya no es solamente espiritualmente vieja sino que también está vital, cultural, y demográficamente envejecida. ... rezo para que sepa renacer, purificada, de sus cenizas porque aquí no se trata sólo de restaurar el templo: se trata de restaurar Europa [9].

Glorioso porvenir de Francia según San Pío X

Cerramos estas consideraciones pidiendo a Nuestra Señora de París que confirme por los hechos las palabras de resonancias proféticas del inigualable Pontífice San Pío X, referentes a Francia:

Llegará un día, y Nos esperamos que no esté muy lejano, en que Francia, como Saulo en el camino de Damasco, será envuelta por una luz celeste y escuchará una voz que le repetirá: “Hija mía, ¿por qué me persigues?”. Y respondiendo: “¿Quién eres, Señor?” la voz replicará: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Dura cosa es para ti cocear contra el aguijón, porque en tu obstinación te arruinas a ti misma”. Y ella, temblorosa y atónita dirá: “Señor, ¿qué quieres que haga?” Y El dirá: “Levántate, lávate de tus manchas que te han desfigurado, despierta en tu seno los sentimientos adormecidos y el pacto de nuestra alianza, y ve, hija primogénita de la Iglesia, nación predestinada, vaso de elección, ve a llevar mi nombre, como en el pasado, a todos los pueblos y los reyes de la tierra [10] .

Que así sea.



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