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NI SACERDOTES CASADOS NI DIACONISAS, PERO SÍ ECOLOGISMO E INDIGENISMO

Francisco aprueba a Leonardo Boff y lanza al Tíber a Fritz Löbinger

por José Antonio Ureta

Miércoles 19 de febrero de 2020

La Exhortación Apostólica Querida Amazonia, que acaba de ser publicada, confirma que en el pontificado del Papa Francisco los cálculos políticos tienen más peso que las especulaciones teológicas. Sigue pisando el acelerador de la “ecología integral”, pero ha frenado repentinamente la agenda religiosa “progresista” del Sínodo.

Los cardenales Burke, Müller y Sarah (y su coautor Benedicto XVI), así como los pocos prelados que defendieron ardorosamente el celibato sacerdotal, tienen motivos para estar satisfechos. Y ahora pueden mirar con sana altanería a los promotores del sacerdocio low cost, especialmente a los obispos Fritz Löbinger, Erwin Kräutler y sus socios en el “camino sinodal” alemán. Schluss!: No hay apertura a viri probati, ni a “diaconisas”.

El Cardenal Marx y los obispos alemanes "progresistas" no podrán basarse en la exhortación post-sinodal, que tanto esperaban para promover el sacerdocio de hombres casados y el diaconado femenino.

El Papa Francisco reconoce que es preciso hacer esfuerzos para que las comunidades más aisladas de la Amazonía no se vean privadas del alimento de la Eucaristía y de los sacramentos de la Reconciliación y la Unción de los Enfermos (n° 86 y 89). También admite que la vida sacerdotal y el ministerio no son monolíticos (n° 87). Sin embargo, afirma que la solución radica en el sacramento del Orden sagrado, que configura al sacerdote con Cristo (ídem), quien es el Esposo de la comunidad que se reúne en torno la Eucaristía y está representado por un varón, el celebrante (n° 101). Con esto, el Papa asume los dos argumentos principales de quienes se oponen al sacerdocio uxorado.

Y, como solución, propone rezar por las vocaciones sacerdotales y encaminar las vocaciones misioneras a la Amazonia (n° 90). ¡Quejándose, de paso, por lo absurdo de que muchos más sacerdotes de países amazónicos vayan a los Estados Unidos y Europa, en vez de ir a misiones en sus propios países! (nota 132).

Como se había anunciado en los últimos días, no hay una sola mención, siquiera indirecta, de la posibilidad de ordenar hombres casados que sean líderes de la comunidad. Por el contrario, Francisco insiste en que no se trata simplemente de facilitar una mayor presencia de ministros ordenados que puedan celebrar la Santa Misa, sino de promover el encuentro con la Palabra de Dios y el crecimiento de la santidad a través de varios tipos de servicios pastorales susceptibles de ser desarrollados por laicos (n° 93), como propugnó juiciosamente Mons. Athanasius Schneider basándose en su propia experiencia de privación de sacerdotes en Rusia soviética.

Mons. Athanasius Schneider y el Cardenal Raymond Burke, dos eminentes prelados que se opusieron abiertamente a las ideas "progresistas" infiltradas en el Sínodo.

Por el mismo hecho de la configuración del sacerdote con Cristo, Esposo de la comunidad, y de la amplia y generosa obra misionera ya realizada por mujeres —en las áreas de bautismo, catequesis, oración— (n° 99), el Papa Francisco cierra la discusión sobre la ordenación sacerdotal de mujeres, afirmando que sería una forma de reduccionismo “clericalizar” a las mujeres y pensar que la única forma de elevar su estatus en la Iglesia sea admitirlas en el Orden sagrado (n° 100). Por el contrario, las mujeres dan su contribución a la Iglesia en la manera que les es propia, prolongando la fuerza y la ternura de María, la Madre (n° 101).

Otro que puede estar satisfecho, al menos en parte, es el Cardenal Walter Brandmüller. Él denunció el Instrumentum Laboris del Sínodo amazónico afirmando que era una invitación a la apostasía, en la medida en que entendía la “inculturación” como una renuncia a predicar el Evangelio y una aceptación de las religiones paganas como camino alternativo de salvación. Su clamor llegó a Santa Marta.

Querida Amazonia se disocia del concepto de “inculturación” promovido por la Teología India —que tiene como principales corifeos a los sacerdotes Paulo Suess y Eleazar López— y adopta la versión light de la Constitución conciliar Gaudium et Spes. Esta inculturación es una mera adaptación del Evangelio a la comprensión de todos, expresando el mensaje de Cristo en términos apropiados para cada cultura (nota 84).

Se trata, por tanto, de una inculturación que, aunque no rechaza nada bueno que exista en la cultura amazónica, convierte a esta en un sujeto de redención (n° 67), la conduce a su plenitud bajo luz del Evangelio (n° 66) y desea verla enriquecida por el Espíritu Santo mediante la fuerza transformadora del Evangelio (n° 68).

Esto obliga a la Iglesia a adoptar hacia las culturas una actitud de atención y confianza, pero también de prudente sentido crítico (n° 67). Y exige, sobre todo, no avergonzarse de Jesucristo (n° 62), ni limitarse a dar a los pobres un mensaje puramente social en lugar del gran anuncio salvífico (n° 63), dado que estos pueblos tienen el derecho a escuchar el Evangelio. Sin esta evangelización, la Iglesia convertiría en una vulgar ONG que habría abandonado el mandato de predicar a todas las naciones (n° 64). Santo Toribio de Mogrovejo y San José de Anchieta —y no los misioneros de la Consolata y otros que se jactan de no haber bautizado a nadie en 60 años— se presentan como modelos de grandes evangelizadores de América Latina (n° 65).

En contraste con lo anterior, y en una tentativa no disimulada de justificarse por los escandalosos cultos idolátricos a la Pachamama en los jardines del Vaticano y en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco declara que es posible, en el contexto de una espiritualidad inculturada, recibir de alguna manera un símbolo indígena, un mito cargado de significado espiritual o festivales religiosos que contienen un valor sagrado sin incurrir necesariamente en idolatría (n° 79).

Incomprensible acto en los jardines del Vaticano, durante el cual personas se postran en torno a una manta con objetos indígenas, entre ellos dos "pachamamas" y un pequeño ídolo obsceno

Además de esta infructuosa defensa del culto a la Pachamama, el cardenal Brandmüller tiene otra razón para estar disgustado. El Papa Francisco —citando abundantemente su Encíclica Laudato Si— reitera su cosmovisión “teilhardiana” y de estilo Nueva Era de un universo donde “todo está conectado” (n° 41) y elogia el misticismo indígena, que lleva a los aborígenes no solo a contemplar la naturaleza, sino a sentirse íntimamente unidos a ella, hasta el punto de considerarla madre (n° 55). De hecho, la Madre Tierra es mencionada dos veces en la exhortación (n° 42).

Una referencia pasajera a Dios Padre como creador de todos los seres del universo es insuficiente para disipar el sabor "panteísta" de tales pasajes, que son precedidos por un verso sobre “comunión con la selva” (n° 56) , escrito por la poetisa peruana Sui Yun (conocida por el carácter desinhibido y erótico de sus creaciones; “mi poesía es genital”, afirma la autora).

Sin embargo, con mucho, el aspecto más deficiente del documento es su total adhesión a los postulados y la agenda programática de Teología de la Liberación, en su versión ecológica reciclada por Leonardo Boff y asumida por los documentos del Sínodo.

El "ecólogo de la liberación" Leonardo Boff, exfraile franciscano que barniza de cristiana a la agenda izquierdista.

En una patente manifestación de “clericalismo” —puesto que el Magisterio no posee autoridad en asuntos científicos o económicos— y, sobre todo, contrariando el deseo de progreso de la inmensa mayoría de los habitantes de la Amazonía, la exhortación post-sinodal asume, sin el necesario discernimiento, el diagnóstico catastrofista y mentiroso de las ONGs ambientalistas y los partidos de izquierda sobre la supuesta devastación de la Amazonía: la selva estaría siendo devastada (n° 13); la construcción de plantas hidroeléctricas y vías acuáticas estaría perjudicando a los ríos (n° 11); la región estaría enfrentando un desastre ecológico (n° 8); las poblaciones estarían siendo diezmadas lentamente por los nuevos colonizadores (nota 13) o se las obligaría a emigrar a las ciudades, donde encontrarían las peores formas de esclavitud (n° 10).

Según el Papa, es necesario indignarse (n° 15) y dejarse tomar por una sana indignación (n° 17). En este contexto, no es inocuo que Francisco transcriba versos del comunista chileno Pablo Neruda y del brasileño Vinicius de Moraes —autor de un famoso poema intitulado Señores barones de la tierra, en el que hace un llamado a la lucha armada [1]—, presentados como poeta-profetas que denuncian los supuestos males del desarrollo económico.

Peor aún, las soluciones alternativas propuestas por el Papa Francisco corresponden a los sueños colectivistas más avanzados de los antropólogos neomarxistas que ven en la vida tribal de las selvas el modelo del mundo futuro.

Según el documento, la verdadera calidad de vida se expresa en el “buen vivir” indígena (n° 8, n° 26 y n° 71), que realiza la utopía de armonía personal, familiar, comunitaria y cósmica, y encuentra su expresión en una vida austera y sencilla, y en el modo comunitario de concebir la existencia (n° 71): “Todo se comparte, los espacios privados —típicos de la modernidad— son mínimos. (...). No hay lugar para la idea de individuo desligado de la comunidad o de su territorio” (n° 20).

En esto, los pueblos indígenas tienen mucho que enseñarnos (n° 71), y los habitantes de las ciudades deben dejarse “reeducar” por ellos, acogiendo “la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos” (n° 72).

En vista de estas fantasías ecotribalistas y colectivistas del Papa Francisco, es comprensible que él sea el líder hacia el cual se vuelven las corrientes de extrema izquierda del mundo entero.

En resumen, Querida Amazonia —una exhortación post-sinodal insólita, en la medida en que rehúsa citar el Documento Final del Sínodo de los Obispos que la motivó—, representa, al mismo tiempo, una aceleración en materia socioeconómica y un freno en lo eclesiológico, que dejará insatisfechos a griegos y troyanos.

Pero no hay duda de que los más insatisfechos serán los prelados y especialistas del área germánica, que han invertido largas horas de trabajo intelectual y cientos de miles de euros en una asamblea sinodal que terminó dando a luz un pájaro lisiado e incapaz de levantar vuelo porque le fue amputada una de sus alas.

Cabrá a los historiadores dilucidar los motivos que llevaron al Papa Francisco a detener la tan propalada apertura a los sacerdotes casados. “¿Evitar un cisma o, lo que es peor aún, una desestabilización [de su pontificado] que habría sido fatal”, como sugiere Franca Giansoldati en “Il Messaggero”? ¿O dar un paso atrás por ahora, con la esperanza de avanzar dos en breve? (La referencia a la propuesta del Sínodo de desarrollar un “rito amazónico”, que figura en la nota 120, nos obliga a permanecer vigilantes, una vez que el autor del documento se declara “astuto” [2]....).

Como dicen los franceses: quien viva, lo verá.

Pero, por ahora, Querida Amazonia es un motivo de satisfacción para quienes nos hemos empeñado a lo largo de un año en bloquear la agenda revolucionaria de los mentores del Sínodo para la región pan-amazónica (entre los que debe destacarse el Instituto Plinio Corrêa de Oliveira y su sitio web panamazonsynodwatch.info, calificado por un analista estadounidense como el “centro” de la resistencia).

Pese a haber aprobado a Leonardo Boff, por lo menos el Papa Francisco lanzó al Tíber a los gerentes de Hummes, Kräutler, Suess, Löbinger y Cía....

Mons. Erwin Kräutler (derecha, en primera fila) fue un destacado organizador del Sínodo. Es conocido "liberacionista", propugnador de la ordenación sacerdotal de hombres casados y de mujeres.

Don José Antonio Ureta Zañartu es autor de El cambio de paradigma del papa Francisco: ¿Continuidad o ruptura en la misión de la Iglesia?, editado originalmente en Italia y traducido a varios idiomas. Ejerció la presidencia de la Sociedad Chilena de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad (TFP) durante parte de la década de los 70 y actualmente realiza estudios para la Federation pro Europa Christiana.

MAYOR INFORMACIÓN SOBRE EL SÍNODO PANAMAZÓNICO, en esta página


[1A seguir un trecho de dicho poema, traducido al español: “Señores Barones de la tierra / Preparad vuestra mortaja / Porque disfrutáis la tierra / Y la tierra es de quien trabaja / (...) Llegó el tiempo de la guerra / No hay santo que os valga (...) —¡Granada contra granada! / —Metralla contra metralla / Y nuestra guerra es sagrada / ¡Nuestra guerra no falla!”.

[2Furbo, en la edición italiana de su primera entrevista a “La Civiltà Cattolica”. La versión oficial en español dice: “Bueno, quizá podría decir que soy despierto, que sé moverme”.



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