POR UN PERÚ MAYOR

El presidente pseudocatólico y la comunión para pecadores públicos

Por L. S. Solimeo, con aportes de Tradición y Acción

Contraste con la doctrina católica

A lo largo de su carrera política, incluidas las elecciones generales de 2020, el Sr. Biden ha apoyado la legalidad del aborto voluntario. En los últimos años, ha abrazado el “matrimonio” entre personas del mismo sexo, y ha oficiado dos "bodas" de este tipo como vicepresidente.

Joe Biden oficiando una "boda" homosexual (2017)

Apenas asumido el cargo presidencial, se ha lanzado al galope a institucionalizar la “revolución cultural” por decretos. De inicio, emitió un comunicado especificando su apoyo al aborto y la anticoncepción, no solo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo:

“Durante los últimos cuatro años, la salud reproductiva, incluido el derecho a elegir [abortar], ha sido objeto de un ataque implacable y extremo. … La administración Biden-Harris está comprometida a regular la sentencia de la Corte Suprema en el caso Roe vs. Wade y nombrar jueces que respeten precedentes fundamentales como [el de] Roe. También estamos comprometidos a trabajar arduamente para eliminar las disparidades entre la salud materna e infantil, aumentar el acceso a la anticoncepción y apoyar económicamente a las familias para que todos puedan criar a sus familias con dignidad [sic]. Este compromiso se extiende a nuestro trabajo crítico en relación con los estándares de calidad de la salud en todo el mundo [1].

Esto último implica presionar a todos los países a que sigan su misma política pro aborto libre. Con respecto a la homosexualidad y el “transgenerismo”, es bien notorio el sesgo pro-LGBT en los nombramientos de su gabinete y altos cargos. El Sr. Biden también firmó una orden ejecutiva que establece que su política es que “los niños deben poder estudiar sin preocuparse si se les negará el acceso al baño, al vestidor o a los deportes escolares” por su sexo o identidad de género asumidos [2]. Asimismo, restableció el “transgenerismo” en las Fuerzas Armadas [3], y, según Antony Blinken, su Secretario de Estado, “planea nombrar muy pronto un emisario internacional LGBT, [y] permitir que las embajadas icen la bandera del orgullo homosexual” [4].

En suma, ha decidido convertir a los Estados Unidos en la potencia mundial que lidere el rechazo a la moral cristiana. Incumpliendo —dicho sea de paso— sus promesas “moderadas” de buscar la unidad nacional, supuestamente “curando” las divisiones que polarizan la nación. Pues no trabaja por la unidad quien radicaliza las leyes en los asuntos más polarizantes.

Fotos como esta son usadas para prestigiar a Joe Biden. En la ocasión, aplaude el discurso de Francisco ante el Congreso norteamericano en 2015

El que no acepta plenamente toda la doctrina de la Iglesia no es católico

El aborto voluntario, el pecado homosexual y el “transgenerismo” son sin duda contrarios a la doctrina y la moral católicas. La Escritura y la Tradición, así como el Magisterio eclesiástico, no dejan lugar a discusión al respecto [5].

Ahora, un católico debe aceptar y seguir plenamente las enseñanzas dogmáticas de la Iglesia, así como las verdades morales reveladas por Dios. Por tanto, quien rechaza una sola de estas verdades reveladas, ya sea de carácter dogmático o moral, rechaza todo el depósito de la Fe y se margina de la Iglesia. Toda verdad revelada, sin excepción, debe ser aceptada.

Esto es lo que enseña el Papa León XIII en la encíclica Satis Cognitum, sobre la unidad de la Iglesia:

[La Iglesia siempre] ha mirado como a rebeldes declarados y ha lanzado de su seno a todos los que no piensan como ella sobre cualquier punto de su doctrina. … quien en un solo punto rehúsa su asentimiento a las verdades divinamente reveladas, realmente abdica de toda la fe, pues rehúsa someterse a Dios en cuanto a que es la soberana verdad y el motivo propio de la fe” [6].

“Que sea considerado gentil y publicano”

S. S. Pío XII

Por su parte, en su encíclica Mystici Corporis Christi , el Papa Pío XII afirmó:

“Pero entre los miembros de la Iglesia sólo se han de contar de hecho los que recibieron las aguas regeneradoras del bautismo, y, profesando la verdadera fe, no se hayan separado, miserablemente, ellos mismos, de la contextura del Cuerpo, ni hayan sido apartados de él por la legítima autoridad a causa de gravísimas culpas.

“... por lo tanto, quien rehusare oír a la Iglesia, según el mandato del Señor, ha de ser tenido por gentil y publicano (cf. Mt 18,17). Por lo cual, los que están separados entre sí por la fe o por la autoridad no pueden vivir en este único Cuerpo, ni tampoco, por lo tanto, de este su único Espíritu. … no todos los pecados, aunque graves, separan por su misma naturaleza al hombre del Cuerpo de la Iglesia, como lo hacen el cisma, la herejía o la apostasía.”  [7]

De esta forma, quienes defienden el aborto, el pecado homosexual o el “transgenerismo”, no solo teóricamente, sino promoviendo o efectivando su legalización, no pueden ser considerados católicos.

“Cada vez que comáis ese pan…”

Al tratar de la Sagrada Eucaristía, el Concilio de Florencia (1438-1445) enseñó que “el efecto que este sacramento tiene en el alma de quienes lo reciben dignamente es la unión del hombre con Cristo” [8]. Como dijo Nuestro Señor, “el que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él” [9].

Dada la santidad de este sacramento, San Pablo advierte de las consecuencias de recibirlo indebidamente:

“Pues todas las veces que comiereis este pan y bebiereis este cáliz, anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga. De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere el cáliz del Señor indignamente, reo será del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese a sí mismo el hombre; y de esta suerte coma de aquel pan, y beba de aquel cáliz. Porque quien lo come y bebe indignamente, se traga y bebe su propia condenación, no habiendo el debido discernimiento del cuerpo del Señor” [10].

Algunos prelados advierten al Sr. Biden…

Cardenal Raymond Burke

En una entrevista con Thomas McKenna, el cardenal Raymond Burke, exprefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, advirtió que el Sr. Biden no puede recibir la Comunión:

“Entonces, en primer lugar, por caridad hacia él, me gustaría decirle que no se acerque a la Sagrada Comunión, porque eso sería un sacrilegio y un peligro para la salvación de su alma. Pero tampoco debe acercarse a recibir la Sagrada Comunión porque escandaliza a todos. Porque si alguien dice ‘bueno, soy un católico devoto’ y al mismo tiempo promueve el aborto, da la impresión de que es aceptable que un católico esté a favor del aborto, lo que, por supuesto, es absolutamente inaceptable. Nunca lo fue, nunca lo será” [11].

El arzobispo emérito de Filadelfia, Mons. Charles Chaput, comentó en el mismo sentido:

“Las figuras públicas que se identifican como ‘católicas’ escandalizan a los fieles al recibir [indignamente] la comunión, creando la impresión de que las leyes morales de la Iglesia son opcionales. Y los obispos dan un escándalo similar al no hablar públicamente del tema y del peligro del sacrilegio” [12].

… pero otros obispos lo apoyan

El Cardenal Wilton Gregory, nuevo arzobispo de Washington, D. C., no tiene reparos en administrar la comunión al presidente Biden

Sin embargo, algunos prelados, como el cardenal Wilton Gregory, hablan de manera diferente. La periodista de “Catholic News Service”, Cindy Wooden, entrevistó al arzobispo de Washington, DC. Ella escribe:

"Mientras que algunos católicos creen que Biden no debe recibir la comunión cuando va a misa, el cardenal designado Gregory dijo que durante ocho años como vicepresidente Biden ha asistido a la misa y [recibido] la comunión. ‘No me desviaré de esto’, dijo” [13].

¿Dos iglesias, una al lado de la otra?

Estas actitudes divergentes en la jerarquía católica nos llevan a preguntarnos si unos y otros tienen la misma fe católica o si vemos una nueva religión emergiendo a la sombra de la Iglesia católica.

¿Existe una Iglesia, basada en la Revelación, que niega la Sagrada Comunión a las personas que hablan y actúan públicamente en contra de la doctrina y la moral católicas y “persisten obstinadamente en un pecado grave manifiesto”? [14] ¿Y otra que permite que esas personas reciban la Sagrada Comunión sin ningún tipo de demostración pública de arrepentimiento?
 
Solo la primera posición es legítima y corresponde a la de la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo: “Una, Santa, Católica y Apostólica”, como rezamos en el Credo Niceno-Constantinopolitano. La segunda no.

¿Qué es ser católico?

La conducta del nuevo presidente de los Estados Unidos y de obispos como el recién nombrado cardenal Wilton Gregory plantea la pregunta: ¿qué significa ser católico?

Como se muestra en los trechos citados de los papas León XIII y Pío XII, esta pregunta ha sido respondida hace mucho tiempo. Se podrían agregar muchas otras declaraciones de papas, concilios y del Derecho Canónico. Todas ellas, sin embargo, se reducen a esto: católico es aquel que ha sido bautizado, cree y profesa toda la doctrina revelada y propuesta por el Magisterio de la Iglesia, tanto en materia dogmática como moral.

En cuanto a los que rechazan la doctrina y la moral católica, incluso un solo punto, el Papa Pío XII enseñó claramente: “Manda el Señor que sea considerado gentil y publicano”.



Portada del sitio Temas internacionales Revolución cultural



Mensajes

¿Un mensaje, un comentario?

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: su contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién es usted?
Su mensaje

Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.

Cerrar